SALUD MENTAL: Bienestar para una nación que anhela paz e inclusión social. Por Cesar Martínez

 


Colombia ha sido un país gobernado en décadas por funcionarios que no se han interesado por una política social que saque del abismo a nuestro país de la profunda desigualdad que se presenta. Durante años se ha visto un grupo muy pequeño privilegiado que ha querido mantener sus privilegios y que nunca estuvieron dispuestos a ceder en sus ambiciones para que esa brecha e inequidad se resolviera definitivamente. La corrupción, la falta de oportunidades, la salud como negocio, los proyectos, leyes y reformas que han afectado la parte laboral, la perdida de derechos laborales y conquistas perdidas en los últimos años dan cuenta de la poca importancia que se le ha dado a una sociedad que cada día se hunde en un abismo.

En Colombia hemos visto como se juzgan conductas individuales y somos como sociedad muy dados a juzgar y relacionar todo como patología. Sin embargo, la invitación es pensar desde una visión sistémica donde todo este macrosistema tiene una relación sobre lo que pasa hoy en día en nuestras vidas lo que somos y para donde vamos como sociedad y personas en este país. Hechos lamentables como la desnutrición que vive un gran sector de la población, la violencia, desalojos de tierras a campesinos por diversos grupos armados, la falta de apoyo al campesinado, el narcotráfico, el famoso gota a gota que se aplica mucho ante ausencia de una banca mas equitativa con el crédito, todo esto en su conjunto genera menos oportunidades y afecta en su mas mínima expresión al que se llama el núcleo central de la sociedad que es la familia y a los individuos que la representan en su individualidad.

Hechos que se han incrementado en el país como suicidios, aumento de la depresión, violencia, robos etc, son en gran parte el resultado de falta de redes de apoyo en todos los niveles desde el sistema mas amplio que incluye la política, una política que ha excluido a un enorme sector de la sociedad y que hoy alberga una esperanza en donde los profesionales de la salud mental debemos estar a la vanguardia y aprovechando la coyuntura de un cambio.

Sueño con un país donde las políticas sociales y en particular de salud específicamente la salud mental, se expresen y pasen de la ley escrita a fortalecerse en este nuevo gobierno que entra próximamente. Una familia que no tenga condiciones de vida dignas con oportunidades y redes de apoyo desde diversos frentes desde lo institucional entre otras mas no podrá ver seres humanos con una estabilidad psíquica. Escenas que quedaran en la memoria colectiva como la de una madre lanzándose al vacío con su pequeño hijo de un puente de la ciudad de Ibagué nos lleva a reflexionar sobre ese juicio moral que lleva a expresar el reproche y no a mirar una sociedad en su conjunto unas practicas desde lo institucional, la ausencia de unas redes de apoyo entre otras para entender este tipo de situaciones que se podrían evitar.

Niños que han sufrido la guerra en su máxima expresión, personas, familias que se han levantando viviendo en el horror y la carencia de esas redes y que lamentablemente han normalizado esta lamentable situación social que ha vivido nuestro país y que ha llevado a mas violencia mas generación de violencia externa y al interior de las familias a su vez porque no nos digamos mentiras cuando hay hambre, cuando no hay acceso a esos mínimos vitales que toda sociedad tiene derecho como agua, alimentación, empleo, entre muchas carencias mas no puede haber salud, y por ende no hay salud mental.

La salud mental según la OMS es un estado completo de bienestar y no solo la ausencia de enfermedad y por lo tanto la promoción de la salud, la prevención, el desarrollo de políticas publicas que fortalezcan y sean cercanas a un pueblo, deben ser aspectos que en su integralidad fortalezcan ese apoyo intersectorial amplio que ya está expresado en la ley 1616 de 2013 pero que se debe cumplir, para eso se requiere de nuestro esfuerzo como gremio.

La salud es un bien preciado como sociedad. Varias investigaciones señalan que los determinantes sociales y específicamente la pobreza monetaria, lleva a un empeoramiento de la calidad de vida y de la longevidad de los individuos. Por lo tanto, es un deber como psicólogos realizar un ejercicio profesional y político que vaya encaminado a dar resultados en una población que nos necesita y que requiere que de una vez por todas, la salud mental sea vista no como un problema mas de unos cuantos señalados y juzgados, sino como una noción integral que lleve a tener mas una consciencia colectiva que nos conduzca a una inclusión social, que haya nuevas generaciones que vivan esa armonía, esa paz , ese bienestar con el que merecemos soñar todos y que se perdió durante años y décadas para construir esa nación que anhelamos todos.


Cesar Leonardo Martínez Bohórquez

Psicólogo

Universidad Externado de Colombia

Diplomados en psicología clínica y salud mental


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